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Como mencionamos anteriormente es una forma de ser, de sentir, de vivir y por supuesto de trabajar, por lo tanto Ser Emprendedor es un proceso que se construye día a día. Para ello, es esencial descubrir y desarrollar “La Actitud Emprendedora”. La actitud, es una postura de ánimo que se manifiesta exteriormente.
La actitud es más importante que el pasado, que la educación, el dinero, las circunstancias, los fracasos, el éxito, que lo que otras personas piensan, digan o hagan. Es más importante que las apariencias, los dones o la destreza. Levantará o hará fracasar una empresa una institución un hogar. Lo admirable, es que día a día es nuestra la elección de la actitud que asumiremos en respuesta a toda situación.
En cada momento somos responsables por nuestra actitud. En efecto, nuestra manera de ser depende de nuestra actitud. La actitud emprendedora es la capacidad de crear o iniciar un proyecto, una empresa o un nuevo sistema de vida, teniendo como fuente de inspiración la confianza en uno mismo, la determinación de actuar en pro de nuestros sueños.
Es iniciar, hacer, actuar no esperar, tiene un alto nivel de autorrealización, de deseo de convertirse en lo que el ser humano es capaz de llegar a ser, lo ayuda a ser creativo, innovador, único lo ayuda a tener metas y lo mantiene apasionado para alcanzarlas.
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